lunes, 15 de octubre de 2012

El estudio prostático, nueva diana en resonancia magnética.


El estudio prostático, nueva diana en resonancia magnética.

La resonancia magnética (RM) podría convertirse en una nueva herramienta selectiva para el estudio del cáncer de próstata, al igual que sucede con otros órganos sólidos. Su manejo podría parecer costoso, pero a largo plazo puede resultar rentable.


Profundizar en los tratamientos selectivos e individualizados es uno de los grandes retos de la medicina moderna y, según Mark Emberton, director de la División de Cirugía y Ciencia Intervencionista de la Universidad de Londres, la imagen de resonancia magnética (RM) puede resultar clave en este proceso en el ámbito del cáncer de próstata. En su opinión, la extensión podría cambiar la visión de dicha enfermedad: “De momento nuestra diana es la próstata y con la RM podríamos hacer un tratamiento selectivo a una diana nueva”.

Emberton, ponente en unas jornadas celebradas en Valencia sobre cáncer de próstata organizadas por la Escuela Española de Oncología Radioterápica, de la Sociedad Española de Oncología Radioterápica, ha señalado a DM que “de momento si alguien presenta riesgo de cáncer de próstata solo hay una manera de hacer diagnóstico, la biopsia, una técnica aleatoria y con poca precisión tanto para localizar el cáncer como para definir cuándo no se da”.

Órganos sólidos
En contraste, ha matizado que “si miramos todas las otras maneras de diagnosticar tumores de órganos sólidos, usamos imagen y la empleamos para decidir si debemos hacer biopsia. Por ejemplo, en el caso de la mama, si la mamografía es negativa no se hace, y si es positiva no se efectúa una aleatoria, sino una biopsia dirigida a la lesión”.
Para Emberton, el empleo de la RM representa una gran oportunidad para el abordaje de la próstata. Con su manejo “podríamos realizar muchas menos biopsias”, y ha añadido que, en su opinión, “se hacen demasiadas”. Además, en caso necesario “permitiría realizarlas mucho mejor, al poder dirigir con mayor precisión la aguja a la lesión”.

En este sentido, ha explicado que “sabiendo mejor dónde está esa lesión podrían emplearse menos agujas”, aspecto también muy importante porque “aún existe bastante peligro con las biopsias por las infecciones multirresistentes, un gran problema, sobre todo si tenemos en cuenta que solo disponemos de dos antibióticos para abordarlas”.

Además, en caso de lesión no hace falta extirpar toda la próstata. “Se puede dirigir la energía al cáncer, como hacemos en todos los otros tipos. Por ejemplo, la mayoría de mujeres con tumor de mama ahora no están mastectomizadas, sino que se han sometido a una cirugía dirigida al cáncer”.

Manejo rentable
Ha apuntado que también puede emplearse en la vigilancia de los pacientes, insistiendo en que el manejo de la RM en próstata es coste-efectivo a medio y largo plazo. “Puede que al principio sea una técnica más cara, pero si se efectúan menos biopsias, menos diagnósticos de personas con un cáncer de poco riesgo y menos daño a pacientes que no necesitan tratamiento, a la larga resulta todo mucho más barato”.

A pesar de las bondades, el especialista ha reconocido que existe una gran variabilidad en su manejo, tanto entre países como entre centros de una misma región. Respecto a las causas, ha apuntado que “no se saben exactamente las claves que explican esa variabilidad, pero en mi opinión la situación en Europa se explica porque hay poca capacidad de RM, escasa experiencia en su uso en próstata y los radiólogos no están muy acostumbrados a hacerlo”.

No obstante, ha matizado que en nuestro continente también existen centros de excelencia -como el del propio Emberton en Londres u otros en Francia y Suecia-, que muestran una capacidad superior a la de los estadounidenses.
En este sentido, ha señalado que “en nuestro caso empleamos RM con todos los pacientes susceptibles de necesitar una biopsia”. En cualquier caso, las perspectivas futuras se vislumbran muy positivas.